Mi aventura de ser maestro inició prácticamente en la escuela normal, pues al entrar a ella no estaba convencido al 100% de lo que me correspondería hacer, ahora leyendo a lo que nos narra José M. Esteve me voy dando cuente de situaciones que he vivido y que aun me falta por vivir, y es bien sabido que la práctica hace al maestro, y para ello es necesario ensayar y en los ensayos claro que habrán errores de los cuales podremos y debemos aprender, pero creo que hay algo aun más interesante que es el poder divertirse al momento de impartir clases pues tiene muchas razón que aburrido debe ser abordar un tema de cualquier materia de la misma manera cada ciclo escolar, pues habla de un docente sin ganas de innovar, de mejorar su práctica docente.
Me quedan muy marcadas las palabras del Maestro Emilio Rosales cuando menciona que los docentes debemos reconocer las diferentes características de los alumnos a su cargo para poder diseñar y poner en práctica actividades que atiendan a esa diversidad con las que se promuevan la adquisición de conocimientos actitudes y valores de una manera creativa para los alumnos, sin embargo esto puede sonar algo trillado, porque se menciona con frecuencia y son pocos los docentes que tratan brindar atención para la diversidad en el aula, para poder ser profesionales y no profesionistas, se debe realizar un compromiso inicialmente consigo mismo para poder superarse y en después con sus alumnos ya que debemos brindarles una educación de calidad pues son los frutos de nuestro trabajo y los que en un futuro nos suplirán.
Puedo mencionar que una forma para poder mejorar estas situaciones son encontrarle el gusto a lo que hacemos cada día pues si nos sentimos atraídos por nuestra profesión, la actualización, la innovación, la planificación por competencias, en fin todas las nuevas exigencias de la RIEB no serán vistas como una tarea difícil sino como una oportunidad para mejorar nuestra labor y dejar una marca que beneficie a nuestra sociedad.
Jesús Raynier Ruiz Galindo